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Cuando eliminar no basta: la nueva amenaza para tus datos personales

Bases de datos, copias de seguridad y algoritmos avanzados complican el derecho a la privacidad

Foto: Freepik

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En la era digital, borrar ya no siempre significa desaparecer. Un reciente análisis académico advierte que, en ciertos entornos tecnológicos, los datos personales que un usuario elimina pueden no desaparecer por completo. En un mundo impulsado por inteligencia artificial, almacenamiento en la nube y sistemas interconectados, la huella digital puede persistir más de lo que imaginamos.

El hallazgo pone sobre la mesa un debate urgente: ¿realmente tenemos control sobre nuestra información personal?

Datos de respaldo
Foto: DC Studio / Freepik

Cuando “eliminar” no es definitivo

El estudio examina cómo funcionan distintos sistemas de almacenamiento modernos y explica que existen diferencias entre un borrado recuperable —cuando la información puede restaurarse— y un borrado no recuperable, que implica la destrucción total de los datos.

Sin embargo, en la práctica, la eliminación absoluta es técnicamente compleja. Tecnologías como bases de datos temporales, redes blockchain y modelos de aprendizaje automático pueden conservar fragmentos, registros históricos o copias de seguridad que permiten reconstruir información que se creía eliminada.

Los algoritmos avanzados son capaces de identificar patrones y unir piezas dispersas de datos, lo que abre la posibilidad de que información aparentemente borrada vuelva a emerger.

Rastro Digital
Foto: Freepik

El reto para la privacidad en México

En México, la protección de datos personales está respaldada por la Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) y por la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares, que reconoce el derecho de cancelación y oposición al uso de datos.

No obstante, la evolución tecnológica plantea nuevos desafíos. El llamado “derecho al olvido” se vuelve más difícil de garantizar cuando la información puede replicarse automáticamente en múltiples servidores, dispositivos o sistemas de respaldo.

Hoy no solo almacenan datos las computadoras. También lo hacen teléfonos móviles, relojes inteligentes, asistentes virtuales, televisores conectados e incluso automóviles. Cada dispositivo amplía el rastro digital.

Aparatos Electronicos
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Riesgos técnicos, éticos y legales

El problema no es únicamente tecnológico. También tiene implicaciones éticas y jurídicas. Si una inteligencia artificial puede reconstruir datos a partir de fragmentos residuales, se incrementan los riesgos de:

  • Filtraciones de información.
  • Uso indebido de datos personales.
  • Ataques de ingeniería social.
  • Vulneraciones a la privacidad post mortem.

Además, surge una pregunta delicada: ¿qué ocurre con la información digital de una persona después de su fallecimiento? Sin lineamientos claros o instrucciones explícitas, la huella digital puede permanecer activa indefinidamente.

Datos Registrados
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¿Qué datos no deberías compartir con sistemas de IA?

Especialistas en ciberseguridad coinciden en una recomendación básica: no compartir información sensible con herramientas de inteligencia artificial conversacional.

Entre los datos que deben evitarse están:

  • Contraseñas.
  • Datos bancarios.
  • Identificaciones oficiales.
  • Información médica.
  • Estrategias empresariales.
  • Listas de clientes o información confidencial.

Aunque muchas plataformas cuentan con medidas de seguridad, las conversaciones no siempre están protegidas con cifrado de extremo a extremo y pueden utilizarse para mejorar modelos de aprendizaje automático.

En el entorno profesional, introducir información estratégica en sistemas externos puede vulnerar políticas internas y generar responsabilidades legales.

Robo de Datos
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Más tecnología, más responsabilidad

La inteligencia artificial ofrece ventajas enormes en productividad, análisis y acceso a información. Sin embargo, también exige mayor conciencia digital.

Eliminar una publicación, borrar un archivo o cerrar una cuenta no garantiza necesariamente que los datos desaparezcan de todos los sistemas donde alguna vez estuvieron almacenados.

En un país donde el uso de plataformas digitales y servicios en línea crece aceleradamente, el verdadero reto no es solo innovar, sino fortalecer la cultura de protección de datos. La era de la IA no solo transforma cómo trabajamos y nos comunicamos: también redefine qué significa realmente “borrar” en el mundo digital.