Durante años, el camino al éxito profesional parecía claro: universidad, oficina y empleo tecnológico. Sin embargo, la Generación Z está rompiendo con esa narrativa. Cada vez más jóvenes optan por alejarse de las aulas universitarias y de carreras como la programación para encontrar oportunidades en oficios técnicos y manuales como la plomería, la electricidad, la mecánica o el mantenimiento industrial.

Este giro responde a una realidad laboral cambiante. El avance acelerado de la inteligencia artificial, la automatización de tareas administrativas y la saturación de algunas profesiones digitales contrastan con una creciente escasez de mano de obra especializada en oficios técnicos. En este contexto, los trabajos tradicionalmente clasificados como de “cuello azul” se consolidan como una opción atractiva por su estabilidad, demanda constante y mejores ingresos.
En México, esta tendencia comienza a reflejarse en sectores como la construcción, la industria energética, la manufactura avanzada y la instalación de infraestructura tecnológica, donde las empresas enfrentan dificultades para cubrir vacantes técnicas calificadas.

Oficios manuales: estabilidad frente a un mercado laboral incierto
Para muchos jóvenes, la decisión de no cursar una carrera universitaria responde a factores económicos y prácticos. El costo de la educación superior, la incertidumbre laboral y la falta de correspondencia entre estudios y salarios llevaron a replantear qué significa tener una vida profesional estable.
En contraste, los oficios técnicos ofrecen inserción laboral más rápida, capacitación especializada y posibilidades reales de crecimiento económico. Electricistas, técnicos automotrices, soldadores, instaladores de redes o especialistas en mantenimiento industrial encuentran hoy un mercado con alta demanda y mejores condiciones salariales.

Además, el retiro paulatino de generaciones mayores abrieron espacios que requieren relevo urgente, lo que convierte a estos oficios en una opción estratégica para jóvenes que buscan independencia económica sin acumular deudas educativas.
Inteligencia artificial: aliada inesperada de los trabajos técnicos
Lejos de eliminar empleos, la expansión de la inteligencia artificial y la digitalización están impulsando la necesidad de infraestructura física. Centros de datos, plantas industriales, fábricas tecnológicas y redes energéticas requieren personas capacitadas para construir, instalar, operar y dar mantenimiento a sistemas complejos.
Líderes del sector tecnológico advertieron que el crecimiento de la economía digital depende, en gran medida, del trabajo técnico especializado. La automatización de procesos de oficina contrasta con la imposibilidad de sustituir oficios manuales que requieren habilidades prácticas, conocimiento técnico y presencia física.

Este escenario elevó los salarios y el prestigio de estos trabajos, transformando la percepción social sobre profesiones que durante décadas fueron subestimadas.
Un cambio cultural en la idea de éxito
Más allá del ingreso económico, la Generación Z busca equilibrio, autonomía y sentido práctico en su vida laboral. Para muchos jóvenes, aprender un oficio representa control sobre su tiempo, capacidad de emprender por cuenta propia y una relación directa entre esfuerzo y recompensa.
En México, este cambio cultural plantea retos y oportunidades. Por un lado, evidencia la necesidad de fortalecer la educación técnica, la formación dual y los sistemas de capacitación especializada. Por otro, abre la puerta a revalorar los oficios como una vía legítima de desarrollo profesional y movilidad social.

La tendencia es clara: mientras la tecnología avanza, los oficios manuales no desaparecen, se transforman y cobran nuevo protagonismo. Para la Generación Z, el futuro del trabajo no siempre está detrás de una pantalla, sino en la habilidad de construir, reparar y mantener el mundo físico que sostiene a la economía digital.